Cuál es el valor intangible de cursar un MBA

El valor intangible de cursar un MBA

En los últimos años se ha disparado la demanda de cursos, másters o postgrados dirigidos a reforzar las capacidades directivas y de gestión de los futuros responsables empresariales. Los nuevos profesionales saben que la globalización ha traído consigo una competencia brutal que hace necesaria una formación complementaria con la que desarrollar al máximo las habilidades propias de un liderazgo de éxito. 

Bajo esta premisa nacen los MBA, títulos orientados a alcanzar la excelencia en el ámbito de la administración de empresas. 

Su importancia a nivel didáctico es indudable ya que este tipo de formación es impartida por los mejores profesionales del sector, bajo cuya tutela los futuros directivos desarrollan tanto habilidades técnicas como empresariales más orientadas a adquirir la pericia necesaria para poder adaptarse a un entorno extremadamente competitivo. 

El valor intangible de un MBA va más allá de aprender a gestionar financieramente una empresa

Valor intangible de un MBA

El Master in Business Administration (MBA), más conocido por sus siglas en inglés, nace de una necesidad: la de dotar a los futuros directivos de las habilidades necesarias para gestionar con éxito la buena marcha de una compañía y para guiar su expansión futura dentro de un mercado en contínuo cambio.  

Pero el valor de un Master MBA va mucho más allá. Las personas que acceden a los mismos obtendrán el reconocimiento y el prestigio, tanto a nivel nacional como internacional, del que no siempre tienen los estudiantes de otro tipo de programas de formación La calidad de este máster viene avalada por la metodología empleada, por la experiencia demostrada de sus docentes y por las habilidades técnicas y sociales adquiridas por sus alumnos. 

El programa formativo incluye el aprendizaje de herramientas específicas para el buen funcionamiento de las áreas de marketing, RR HH, finanzas, producción y estrategia. Pero más allá de estos conocimientos técnicos los alumnos desarrollan otras habilidades que están más relacionadas con su capacidad de comunicación o con el pensamiento estratégico. 

Un MBA abre muchas puertas dentro del mercado laboral. Y no solo éso, además permite a los alumnos acceder a puestos directivos de mayor responsabilidad que, por supuesto, están mejor valorados y remunerados. 

Las grandes empresas de hoy en día demandan profesionales con capacidad para trabajar en equipo, para construir redes de contacto a través del networking y con habilidades para prever y solucionar las situaciones difíciles que puedan presentarse. 

Además, la formación en un programa de este tipo permite desarrollar el pensamiento estratégico del futuro directivo. El fin no es otro que el de poder elaborar un plan de acción que le permita a la empresa lograr unos objetivos específicos. Para ello, el estudiante debe desarrollar su visión a largo plazo, su capacidad creativa y también analítica. Gracias a esta última será capaz de adelantarse a los posibles cambios a los que se someterá el mercado. 

Líderes del futuro

¿Quién necesita a un jefe pudiendo tener a un líder? 

En esta pregunta radica otro de los atractivos de un MBA: la formación de nuevos líderes que sepan enriquecer a su equipo por su capacidad para motivar, para comunicarse con las personas de dentro y fuera de su entorno y por su valentía a la hora dirigir iniciativas beneficiosas para la empresa.   

Los líderes de hoy en día inspiran confianza, una confianza que nace de ellos mismos porque conocen su eficiencia y su capacidad para organizar de forma satisfactoria el trabajo en equipo.  

Saben dirigir pero también escuchar, una cualidad imprescindible para mantener unido al equipo y que este se sea valorado por quien los dirige. Mantener un buen feedback con los trabajadores garantiza la retención del talento en la empresa. 

Formación práctica

Los alumnos de los MBA, además de los conocimiento teóricos necesarios para dirigir una entidad, reciben una formación práctica que les permite encontrar la solución a problemas laborales reales, ya sean financieros, estratégicos o relativos al personal de la empresa.  En muchos casos, los alumnos del MBA tienen vocación emprendedora con lo cual el programa los motiva a llevar a la práctica su propio emprendimiento.

La capacidad para tomar la decisión adecuada también se aprende. Por ello, a lo largo de su formación los estudiantes se enfrentan a casos reales que deben analizar, resolver y, por supuesto, evaluar.  

Los beneficios de este tipo de formación son muchos ya que los estudiantes ven como desarrollan su capacidad para la negociación, una cualidad indispensable en el mundo de los negocios y que está muy valorada por los responsables de las empresas. 

Las circunstancias económicas pueden variar de un momento a otro y las compañías deben de estar preparadas para afrontar todo tipo de coyunturas, ya sea favorables o no para sus intereses. Por eso necesitan contar con directivos que sepan adaptarse a los cambios. La flexilibidad sólo se consigue cuando hay un trabajo previo detrás y este está garantizado para los alumnos de los MBA. 

Modalidades de formación adaptadas las necesidades del alumno

La formación MBA se adapta a las circunstancias de cada alumno facilitando su aprendizaje a través de distintas modalidades: 

  •  Presencial. Es el modelo más tradicional y el más adecuado para aquellos alumnos que aún no han entrado a formar parte directa del mercado laboral. 
  • Semipresencial. Una parte de la formación no es presencial por lo que el estudiante puede seguir con sus obligaciones laborales. 
  • Executive. Está dirigido a directivos y gerentes que acrediten más de tres años de experiencia en el sector. 
  • Especialista. La formación está enfocada a una determinada área de la empresa. 
  • Internacional. Tanto la formación teórica como la práctica se realiza fuera de España con el fin de que los alumnos conozcan más de cerca el mercado internacional y, por supuesto, sepan desenvolver su actividad en otros idiomas. 

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