Las personas en el centro del proceso de transformación digital

Las personas en el centro del proceso de transformación digital

La economía digital plantea un horizonte de nuevos retos para las empresas e instituciones. La transformación digital supone para las organizaciones cambiar sus procesos para adaptarse a un mercado caracterizado por la disrupción, y a los nuevos hábitos de los consumidores digitales. Pero ¿qué papel juegan las personas en todo esto?

Se estima que, en 2025, los sectores económicos clave para el país podrían experimentar un incremento de 120.000 millones de euros gracias a la transformación digital. La digitalización no implica solo disponer de mejores herramientas de predicción, cuadros de mando efectivos, o una mejor interconexión entre distintas tecnologías enfocadas a la productividad. La transformación digital es un cambio de paradigma que está transformando la forma de hacer negocios, de ofrecer servicios públicos y de estructurar nuestras vidas.

En los últimos años, la computación en la nube, el desarrollo del Big Data, el Internet de las cosas (IoT) y la Inteligencia Artificial (IA) han creado las condiciones necesarias para que tenga lugar una transformación de la economía prácticamente sin precedentes que se ha llegado a considerar como la cuarta revolución industrial.

Pero el entusiasmo por la digitalización de la economía, los diferentes sectores de actividad, las empresas y las instituciones no es compartido por todo el mundo, y persisten también las inquietudes.

Los nuevos retos de la transformación digital

Según un estudio publicado por CA Technologies en 2016, las empresas españolas que apostaron por la digitalización de su negocio aumentaron sus ventas en un 39%. Sin embargo, la elocuencia de los datos no es aplaudida por todos.

Aunque los resultados del Informe Bankia Índicex 2017 apunta que el 80% de las pequeñas y medianas empresas ya han iniciado algún tipo de proceso de digitalización, las resistencias al cambio y la inversión inicial necesaria podrían estar lastrando el proceso.

La perspectiva de la disrupción constante de los agentes en los mercados obliga a las organizaciones a reinventarse constantemente y reestructurarse para continuar siendo competitivas, lo que puede suponer un problema, especialmente en sectores en los que los modelos de negocio apenas habían cambiado durante largos períodos de tiempo.

Por otro lado, existe cierta preocupación acerca del impacto sobre el empleo que podrían tener tecnologías como la IA o la impresión 3D al servicio de laIndustria 4.0. Afortunadamente, los pronósticos de la Comisión Europea prevén la creación de 250.000 puestos de trabajo gracias a la implementación del Mercado Único Digital antes del 2020.

Para superar los retos que presenta la digitalización de la economía, la industria y la sociedad en general, es necesario entender la tecnología, no como un fin, sino como un medio al servicio de los seres humanos.

Transformación Digital

¿Qué lugar ocupan las personas en la transformación digital?

Lo que a menudo pasa desapercibido es que las personas son el auténtico motor de la transformación digital, y lo son debido a los siguientes cuatro factores.

  1. La experiencia del cliente: la transformación digital se encuentra centrada sobre el cliente desde el principio. Fue el usuario y sus hábitos de consumo cada vez más volcados en lo digital el que inició el proceso de digitalización de la economía. Fueron las cadenas de valor de las empresas las que trataron de dar respuesta a las nuevas exigencias de este nuevo consumidor.
  2. La adopción de la tecnología: el papel de los empleados en la introducción de tecnologías digitales en los procesos de las organizaciones es fundamental. La digitalización depende, en gran medida, de la aceptación que la plantilla haga de las nuevas herramientas.
  3. El liderazgo: otro aspecto en el que resulta evidente la importancia del factor humano es en la necesidad de liderazgo para afrontar la digitalización. No se trata tan solo de gestionar proyectos tecnológicos dentro del seno de las empresas o instituciones, sino en la mayoría de los casos, de llevar a cabo profundos cambios en la mentalidad y la cultura corporativas.
  4. La creatividad: muchas de las herramientas digitales de las que se sirven hoy en día las empresas van enfocadas a permitir el libre flujo de ideas a todos los niveles de la organización. La creatividad es un activo fundamental en la era digital, y para poder aprovecharla, las organizaciones deben aclimatar sus organigramas para que sean más flexibles que en el pasado.

Cuanto más inmersos estamos en la transformación digital, más evidente se hace el papel central de las personas en todo el proceso.

Porque de lo que se trata, al fin y al cabo, es de utilizar herramientas tecnológicas que trabajen para nosotros, que nos hagan más productivos y potencien el talento humano.

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