Obligaciones Fiscales de una empresa

Obligaciones fiscales que toda empresa debe conocer

Las relaciones de una empresa con el fisco son un asunto de gran importancia. Cumplir con nuestras obligaciones fiscales es esencial para que podamos evitar sanciones y garantizar la estabilidad de nuestro negocio.

Muchas empresas deciden delegar estas funciones en servicios de gestoría y asesoría fiscal externo. Otros, en cambio, disponen de su propio Departamento de Contabilidad, que se encarga del cumplimiento de los trámites y obligaciones legales relativas al funcionamiento de la sociedad.

Desde el  Máster MBA de la Cámara de Sevilla ayudamos a potenciar el conocimiento de los empresarios en materia tributaria, con los contenidos que se incluyen en el programa académico así como en el proyecto de creación de empresas que los alumnos deben desarrollar a lo largo del curso académico. Destacamos la importancia cada vez mayor de estar informados de forma teórica y práctica sobre la carga fiscal de las empresas para prevenir sanciones y poder operar de manera estratégica teniendo en cuenta todos los gastos de la empresa.

Por ello, si eres un empresario o emprendedor, es importante conocer todo lo relativo a los impuestos, ya que se trata de uno de los costes de una empresa que hay que asumir. En este artículo te expondremos las obligaciones fiscales que debe cumplir una compañía.

Qué obligaciones fiscales debe cumplir una empresa

Cuando hablamos de empresas, nos estamos refiriendo a personas jurídicas que se han constituido legalmente como una Sociedad Limitada, Sociedad Limitada Unipersonal, Sociedad Anónima u otros modelos de sociedades mercantiles contemplados en la legalidad.

Las obligaciones fiscales pueden variar según cuál sea nuestra forma jurídica, si bien en cualquier caso debemos informarnos con un asesor legal sobre los impuestos a los que estamos sujetos. Debemos tener también en cuenta que según el sector, puede haber tipos impositivos especiales que nos afecten.

Veamos cuáles son las obligaciones fiscales comunes que toda empresa debe tener en cuenta.

1. Impuesto de Sociedades

El Impuesto de Sociedades (IS) grava los beneficios que obtienen las sociedades mercantiles durante el ejercicio. Debe hacerse una declaración trimestral (modelo 202) en los meses de abril, julio, octubre y diciembre, y una declaración anual (modelo 200), que se presenta en los primeros 25 días naturales, posteriores al final del ejercicio correspondiente. Suelen ser las primeras semanas de julio.

2. IVA

El IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido) es el impuesto que se agrega a la venta de bienes y servicios. Se presenta de manera periódica, con una declaración trimestral del IVA (modelo 303), en los meses de abril, julio, octubre y enero, y una declaración anual, el 390, antes del 31 de enero del ejercicio siguiente.

Aquí es importante tener en cuenta la diferencia entre el IVA soportado y el IVA repercutido. Los gastos de la empresa que estén sujetos a IVA pueden desgravarse en la declaración, deduciendo el IVA soportado (aquel que hemos pagado a nuestros proveedores) del IVA repercutido (el que nos han pagado nuestros clientes).

Aquí es importante también señalar otras obligaciones, como las referentes al IVA de facturas a sociedades situadas en otros países comunitarios, donde es posible no incluir el IVA en las facturas, siempre que ambas partes estén inscritas en el Registro de Operadores Intracomunitarios.

3. Retenciones del IRPF

Las retenciones del IRPF son aplicables a la empresa que cuenta con trabajadores a su cargo, o bien que contrata servicios con profesionales independientes.

Si disponemos de facturas en las que hay retención de IRPF, o hay retenciones en las nóminas de los trabajadores, nuestra obligación es declararlo en el modelo 111 trimestral, con el mismo plazo de entrega que en los impuestos anteriores, y hacer un resumen anual con el modelo 190.

4. Impuesto de Actividades Económicas

Las grandes empresas que tengan una cifra de negocio superior a 1 millón de euros anuales en su tercer año de existencia, tienen la obligación de pagar el IAE. Todas las sociedades que tengan una menor facturación no tienen obligación de pagar este impuesto. El IAE se declara mediante los modelos 840, que utilizamos para darnos de baja o de alta en este impuesto según corresponda.

5. Declaración de operaciones con terceros

En el caso de las Sociedades Limitadas, si han recibido ingresos por valor superior a 3.005,06 € de un solo cliente en el mismo año natural, deberán declararlo en el modelo 347. Se trata de una declaración informativa, que no implica el pago de impuestos, pero que igualmente estamos obligados a hacer.

6. Presentación de las cuentas anuales

Cabe destacar también que las sociedades, a diferencia de las personas físicas (autónomos), tienen la obligación de presentar las cuentas anuales en el Registro Mercantil. Entre estos elementos, se encuentra el Balance Anual, la Cuenta de Pérdidas y Ganancias, los cambios de patrimonio, los cambios de efectivo y la Memoria Anual.

Las cuentas anuales de una sociedad deben ajustarse a los principios de claridad, exhaustividad y fiabilidad. Los administradores de la empresa deberán realizar las cuentas anuales, luego deberán legalizarse los libros contables. Además, en los seis meses posteriores al ejercicio, la Junta de Accionistas tendrá que aprobar las Cuentas y finalmente depositarlas en el Registro Mercantil, antes del día 30 de julio del año siguiente al ejercicio.

7. Cotizaciones a la Seguridad Social

La contratación de trabajadores implica unos costes laborales, entre los que se encuentran las cotizaciones a la Seguridad Social. Aunque no se trata de un impuesto propiamente dicho, la sociedad debe hacerse cargo de una parte de las cotizaciones, mientras que se descuenta de la nómina del trabajador la parte que corresponde a éste.

La importancia del cumplimiento de las normas tributarias

Las empresas tienen obligación de informarse y cumplir con las normas tributarias que les afecten. No cumplir con nuestras obligaciones, tanto en lo que respecta al pago de impuestos como a las oportunas declaraciones de carácter informativo, puede ser razón para la imposición de medidas sancionadoras.

La gestión de la contabilidad de una empresa es por tanto un asunto determinante para el éxito de una compañía. Si bien las cuestiones administrativas no son el elemento esencial que indica la rentabilidad de un negocio, sí hay que tener en cuenta que no cumplir con nuestras obligaciones tributarias puede afectar a la supervivencia de nuestro negocio.

En este sentido, como empresarios y directivos de empresas debemos tener también conocimientos fiscales, independientemente de que éste área esté delegada en un departamento específico. Tener una visión completa de nuestra empresa nos ayudará a desarrollar estrategias que tengan en cuenta que las normas impositivas indirectamente afectan a nuestra rentabilidad, nuestra política de precios o la gestión de Recursos Humanos.

 

 

Los comentarios están cerrados.